8 ingredientes para crear contenidos digitales de calidad en una empresa de turismo

Crear contenidos digitales de calidad no consiste en escribir mucho, publicar continuamente o llenar una web de fotografías. Consiste en ofrecer información original, útil y fiable, que responda a una necesidad concreta y resulte fácil de comprender.

Un buen contenido digital puede ser un artículo de blog, una página de servicios, una guía, un vídeo o una ficha de una experiencia turística. El formato cambia, pero los criterios de calidad siguen siendo importantes: elegir bien el tema, aportar valor, expresarse con claridad y comprobar que la información es correcta.

En turismo, además, debemos recordar que muchas personas toman decisiones antes de disfrutar del servicio. Lo que contamos sobre un alojamiento, una excursión o un destino puede influir en sus expectativas y en la confianza que depositan en nuestra propuesta.

contenidos digitales para turismo

Por eso quiero compartir contigo ocho ingredientes para crear mejores contenidos digitales, tanto si escribes para tu propio proyecto como si gestionas los contenidos de una empresa turística. También veremos cómo evaluarlos y qué debemos tener en cuenta cuando los lectores utilizan Google y asistentes de inteligencia artificial para buscar información.

8 ingredientes para crear contenidos digitales de calidad

1. Elige un tema que interese a tu público y responda a una necesidad real

Antes de escribir, necesitamos saber a quién nos dirigimos y por qué puede interesarle aquello que vamos a publicar. Parece evidente, pero muchos contenidos nacen simplemente porque toca publicar algo en el calendario editorial.

Elegir un buen tema exige comprender las preguntas, necesidades y motivaciones de nuestro público. Las palabras clave pueden ayudarnos a investigar, pero no deberían ser el único criterio.

Imagina que gestionas una empresa de actividades de naturaleza. Podrías publicar un artículo general sobre los beneficios de caminar al aire libre, pero quizá tus clientes estén preguntando continuamente qué rutas pueden realizar con niños pequeños.

En ese caso, preparar información sobre recorridos adecuados para familias podría resultar mucho más útil. Eso sí, necesitamos conocer las características reales de las rutas antes de recomendarlas.

Podemos encontrar pistas en las consultas que recibimos, las conversaciones con clientes y los datos de nuestra web. Google Search Console permite estudiar qué búsquedas muestran nuestros contenidos en Google y cuáles generan visitas.

Pero hay una cuestión importante: que una búsqueda tenga mucho volumen no significa que debamos crear un artículo sobre ella.

El tema tiene que estar relacionado con lo que sabemos, con las necesidades de nuestro público y con aquello que nuestra empresa puede ofrecer. De lo contrario, podemos conseguir visitas que nunca tendrán una relación real con nuestro negocio.

2. Crea contenido original y utiliza fuentes fiables

Copiar contenidos ajenos nunca me ha parecido una buena manera de construir una presencia digital propia. Además de las cuestiones relacionadas con los derechos de autor, reproducir lo que otros ya han publicado aporta poco al lector.

Pero debemos diferenciar el plagio de la existencia de contenidos similares o duplicados.

No es correcto afirmar que Google penaliza automáticamente cualquier contenido duplicado. Su documentación sobre canonicalización explica que la duplicación puede darse por múltiples razones y no constituye, por sí misma, una infracción de sus políticas de spam.

Eso no significa que debamos despreocuparnos. Si varias páginas ofrecen prácticamente la misma información, podemos dificultar su navegación, dispersar esfuerzos y complicar la identificación de la URL que queremos posicionar.

Cuando hablamos de originalidad, también me refiero a algo más profundo que utilizar palabras diferentes.

Podemos leer diez artículos sobre una temática y escribir un undécimo que repita exactamente las mismas ideas, aunque ninguna frase esté copiada. Técnicamente habremos redactado un texto nuevo, pero quizá no estemos aportando nada realmente interesante.

El buen contenido necesita criterio, información y una aportación reconocible.

En turismo tenemos numerosas oportunidades para conseguirlo. Una empresa puede explicar características reales de sus experiencias, compartir conocimientos sobre su territorio o responder preguntas que conoce porque forman parte de su actividad cotidiana.

También podemos utilizar investigaciones, documentación oficial y otras fuentes fiables para contextualizar lo que contamos. Lo importante es distinguir entre hechos comprobados, opiniones y ejemplos utilizados para explicar una situación.

Y, por supuesto, cuando incorporamos datos externos, debemos comprobar de dónde proceden y si siguen siendo válidos.

3. Escribe contenido útil que ayude a resolver un problema

La utilidad es uno de los ingredientes fundamentales de cualquier buen contenido. No basta con que un texto sea agradable de leer; necesitamos que ayude al lector a comprender algo, encontrar una respuesta o tomar una decisión.

Para conseguirlo, debemos definir cuál es la pregunta principal que estamos intentando resolver. Si una persona busca información sobre una visita guiada, probablemente quiera conocer qué incluye, cuánto dura, cómo se desarrolla y qué condiciones debe tener en cuenta.

Una descripción llena de expresiones como «experiencia inolvidable» o «actividad única» puede despertar interés, pero difícilmente sustituirá esa información.

Esto no significa que debamos renunciar a emocionar. El marketing turístico tiene una dimensión emocional importante, pero podemos combinarla con explicaciones que ayuden al viajero.

Una narración sobre la historia de un antiguo monasterio puede despertar curiosidad. Al mismo tiempo, una página sobre su visita necesita explicar información práctica para quienes están valorando acudir.

La calidad aparece cuando conseguimos conectar lo que queremos comunicar con lo que el lector necesita conocer.

Google también recomienda crear contenido útil, fiable y dirigido a personas. Entre sus criterios de autoevaluación de la calidad plantea cuestiones relacionadas con la originalidad, la profundidad, las fuentes y la satisfacción del usuario.

Sin embargo, no deberíamos confundir profundidad con longitud. Un contenido puede resolver perfectamente una duda en pocos párrafos. Otro necesitará desarrollar diferentes aspectos, incluir ejemplos y ofrecer explicaciones más completas.

La extensión debería depender del tema, no de una supuesta cantidad ideal de palabras para posicionar en Google.

4. Trabaja los títulos para despertar interés sin prometer demasiado

El título es uno de los primeros elementos que encuentra una persona cuando descubre nuestro contenido. Por eso merece la pena dedicarle tiempo.

Debe explicar de qué vamos a hablar y ofrecer un motivo razonable para seguir leyendo. Pero hay una diferencia importante entre despertar curiosidad y exagerar.

Imagina estos dos títulos para una empresa de experiencias turísticas:

  • «La aventura más espectacular que cambiará tu vida».
  • «Visita guiada por un antiguo complejo industrial: qué incluye y cómo es el recorrido».

El primero utiliza una promesa emocional muy amplia. El segundo permite comprender mejor qué tipo de experiencia se está presentando.

No significa que siempre debamos elegir títulos puramente descriptivos. Podemos introducir elementos creativos, especialmente cuando queremos transmitir historias o experiencias. Lo importante es mantener una relación clara entre el título y el contenido que ofrecemos.

También debemos distinguir el título visible de una página y el título SEO que puede utilizarse para presentarla en los resultados de búsqueda. Google puede generar sus propios enlaces de título a partir de diferentes señales, como explica en su documentación sobre títulos en la Búsqueda.

Las palabras clave pueden ayudarnos a identificar el tema, pero no deberíamos utilizarlas para construir frases artificiales.

Si quieres profundizar en la redacción de titulares, tienes otro artículo donde explico cómo escribir títulos para un blog de viajes y turismo.

5. Cuida la legibilidad y la organización de las ideas

Un contenido puede tener buena información y, sin embargo, resultar incómodo de leer. A veces el problema no está en lo que contamos, sino en cómo lo presentamos.

Los párrafos excesivamente largos, las frases enrevesadas o la falta de organización dificultan la comprensión. Lo mismo sucede cuando fragmentamos continuamente el texto y obligamos al lector a pasar de una frase aislada a otra sin continuidad. Prefiero una redacción natural, con párrafos equilibrados y una estructura que acompañe el desarrollo de las ideas.

Los encabezados H2 y H3 pueden ayudarnos a organizar los apartados, mientras que las negritas permiten destacar información que merece especial atención.

También podemos incorporar listas o tablas cuando realmente faciliten la comprensión. Pero no necesitamos convertir cada explicación en una tabla ni utilizar veinte subtítulos para desarrollar tres ideas.

La estructura debe estar al servicio del contenido y de quien lo lee.

Un lector puede llegar directamente a un apartado desde un buscador o seguir un enlace que conduce hacia una sección concreta. Por eso es útil que las explicaciones tengan suficiente contexto para comprenderse.

Ahora bien, eso no significa repetir continuamente las mismas definiciones. Cada sección debería aportar información que haga avanzar el contenido y permita construir una explicación completa, sin redundancias innecesarias.

Además, debemos comprobar cómo se presenta el texto en dispositivos móviles. Un artículo que resulta cómodo en una pantalla grande puede volverse difícil de consultar si utiliza columnas, imágenes o elementos que no se adaptan correctamente.

6. Utiliza imágenes y vídeos cuando aporten información

Las imágenes y los vídeos pueden enriquecer nuestros contenidos, especialmente en turismo. Nos permiten mostrar lugares, explicar experiencias y ayudar al viajero a comprender una propuesta antes de contratarla. Pero no debemos incorporar recursos visuales simplemente para conseguir que una página resulte más atractiva.

Una fotografía puede ser realmente útil cuando enseña una instalación, un recorrido o una característica importante. Un vídeo puede explicar cómo se desarrolla una actividad o mostrar determinados aspectos que resultan difíciles de describir con palabras. En cambio, diez imágenes decorativas no tienen por qué hacer que un artículo sea mejor.

Además, es importante que las fotografías representen fielmente aquello que estamos mostrando. En turismo, una imagen que crea expectativas equivocadas puede perjudicar la confianza del futuro cliente.

También debemos cuidar la parte técnica: tamaño de los archivos, adaptación a diferentes pantallas, derechos de uso y alternativas accesibles.

Google recomienda utilizar imágenes pertinentes, nombres de archivo descriptivos y textos alternativos que expliquen su contenido. Puedes consultar sus recomendaciones para Google Imágenes.

El texto alternativo no debería convertirse en un espacio para repetir palabras clave, sino ayudar a comprender la imagen. Y cuando una infografía contiene información relevante, conviene que esa información también esté disponible mediante texto accesible.

Si quieres profundizar en las posibilidades de cada formato, puedes consultar mi guía sobre tipos de contenidos visuales aplicados al marketing turístico.

7. Analiza los resultados y mejora los contenidos publicados

Un contenido no termina cuando pulsamos el botón de publicar. A partir de ese momento necesitamos comprobar si está cumpliendo la función para la que lo creamos.

No todos los contenidos tienen el mismo objetivo. Algunos buscan dar a conocer una temática, otros responder dudas que aparecen antes de una reserva y otros pueden ayudar a generar consultas comerciales.

Por tanto, tampoco deberíamos evaluarlos con los mismos indicadores.

Objetivo del contenidoQué podemos observar
Conseguir visibilidad en GoogleConsultas, impresiones, clics y evolución de las posiciones
Facilitar información útilConsultas de la página, interacción y dudas que siguen recibiendo los equipos
Generar interés comercialAcceso a servicios, consultas de disponibilidad y solicitudes de información
Contribuir a reservasReservas y otras acciones comerciales correctamente medidas, cuando sea posible
Mantener la relación con clientesInterés por nuevos contenidos, repetición o comunicaciones voluntarias

Google Search Console puede ayudarnos a conocer el rendimiento de las páginas en el buscador. Por su parte, Google Analytics 4 permite medir diferentes interacciones mediante eventos.

Eso sí, debemos comprobar que los eventos estén configurados correctamente. Una visita no equivale a un cliente, y una solicitud de información tampoco es lo mismo que una reserva.

También debemos tener en cuenta que los resultados pueden variar por estacionalidad, cambios en la demanda o modificaciones de los canales de descubrimiento.

Por eso me parece importante comparar periodos adecuados y observar las tendencias, en lugar de reaccionar inmediatamente ante una caída puntual.

A veces descubriremos que un artículo necesita información adicional. Otras veces bastará con mejorar su título, aclarar una explicación o actualizar un enlace.

Y en determinadas situaciones, lo más razonable será conservarlo porque ya está respondiendo correctamente a las necesidades de sus lectores.

8. Cuenta con buenos profesionales y mantén el control editorial

El último ingrediente que considero fundamental es contar con alguien capaz de desarrollar, revisar y mantener los contenidos con criterio.

Puede ser un redactor especializado, un profesional de marketing, una persona de la propia empresa o un equipo que combine diferentes conocimientos.

Lo importante no es únicamente escribir correctamente. También necesitamos comprender el tema, investigar, organizar la información y saber qué aspectos deben comprobarse antes de publicar.

En una empresa turística, por ejemplo, el responsable editorial puede necesitar colaborar con recepción, reservas, guías, responsables de actividades o profesionales que conocen directamente el servicio.

Un redactor puede preparar una explicación clara, pero no debería inventar condiciones de cancelación, características de habitaciones o requisitos de participación. La responsabilidad sobre esa información debe estar bien definida.

Actualmente, además, podemos utilizar herramientas de inteligencia artificial para apoyar determinadas tareas. Pueden ayudarnos a preparar esquemas, revisar textos, organizar documentos o proponer diferentes formas de explicar una idea.

Sin embargo, la inteligencia artificial no sustituye el conocimiento real de una empresa ni la verificación de sus datos.

Un texto aparentemente perfecto puede contener errores sobre horarios, servicios o características de una experiencia. Por eso necesitamos revisar lo que publicamos, especialmente cuando afecta a las decisiones de los clientes.

Si utilizamos colaboradores externos, también conviene definir quién comprueba los datos, quién aprueba los contenidos y quién se encargará de mantenerlos actualizados.

Para conocer aplicaciones que pueden facilitar diferentes partes del trabajo editorial, puedes consultar mi selección de herramientas de marketing de contenidos.

Ejemplo práctico: cómo mejorar un contenido digital turístico

Vamos a reunir estos ocho ingredientes en un ejemplo hipotético. Imagina una empresa que organiza visitas guiadas por un conjunto histórico y quiere atraer a familias que viajan con niños. En su web tiene una página que presenta la actividad, pero apenas explica cómo es la visita.

El título habla de una «experiencia inolvidable» y el texto se centra en destacar la belleza del lugar. Sin embargo, no proporciona información suficiente para que una familia valore si la actividad encaja con sus necesidades.

Antes de invertir en nuevas campañas, revisaría el contenido existente.

AspectoQué mejoraría
Tema e intenciónResponder a las preguntas de familias que están valorando realizar la visita
Información originalIncorporar las características y condiciones reales de la actividad
UtilidadExplicar duración, recorrido, edades recomendadas y restricciones, cuando corresponda
TítuloDescribir claramente el tipo de visita y a quién puede interesar
LegibilidadOrganizar la información en apartados fáciles de consultar
Recursos visualesMostrar fotografías reales del recorrido y los espacios visitables
MediciónComprobar si la página genera consultas relevantes y contribuye a las reservas
Responsabilidad editorialVerificar la información con quienes gestionan y realizan las visitas

Una vez comprobados esos datos, podríamos preparar una página mucho más útil. El visitante encontraría primero una explicación de la experiencia y, después, información sobre su duración, los espacios que se recorren, las condiciones de participación y cómo consultar fechas.

También podríamos incorporar fotografías para enseñar el entorno y facilitar que la familia comprenda mejor qué encontrará.

No conocemos las condiciones reales de esta empresa hipotética, por lo que no debemos inventarlas. Precisamente esa comprobación forma parte de lo que diferencia un contenido fiable de otro que simplemente intenta resultar atractivo.

Lo interesante es que probablemente no necesitaremos aumentar mucho la extensión del texto. Necesitaremos mejorar la información que proporciona y cómo la presentamos.

Cómo saber si un contenido digital tiene suficiente calidad antes de publicarlo

Antes de publicar cualquier contenido, haría una pequeña revisión editorial. No se trata de cumplir una puntuación artificial de SEO ni de alcanzar un número determinado de palabras. Se trata de comprobar que lo que vamos a publicar merece realmente la atención del lector.

Estas son las preguntas que utilizaría:

  1. ¿Responde a una necesidad concreta? Debemos poder explicar para quién hemos creado el contenido y qué le ayudará a resolver.
  2. ¿Aporta información propia o una perspectiva útil? Si repetimos lo que ya existe, necesitamos justificar qué valor adicional ofrecemos.
  3. ¿Está comprobado? Los hechos, las cifras, las condiciones comerciales y las fuentes deben ser fiables.
  4. ¿Se entiende con facilidad? El título, los encabezados y las explicaciones deben permitir comprender el contenido sin esfuerzo innecesario.
  5. ¿Utiliza bien los recursos visuales? Las imágenes, vídeos y gráficos deben tener una función clara y respetar los derechos correspondientes.
  6. ¿Sabemos qué queremos conseguir? Debemos identificar qué resultado tendría sentido medir y cómo se relaciona con los objetivos del contenido.

Una respuesta negativa no significa necesariamente que debamos descartar la publicación. Puede indicarnos qué necesita mejorar antes de estar preparada.

Y, una vez publicada, seguiremos necesitando revisarla cuando cambien los datos, las condiciones o las necesidades del público.

Qué significa crear contenido de calidad para Google y los asistentes de IA

El descubrimiento de contenidos digitales ya no sucede únicamente cuando una persona escribe una consulta en Google y visita alguno de los resultados.

Los usuarios también pueden buscar información mediante sistemas de inteligencia artificial que generan explicaciones, comparaciones y respuestas a partir de distintas fuentes.

Esto hace especialmente importante que nuestros contenidos expliquen correctamente de qué hablan y permitan identificar los datos relevantes.

Si describimos una experiencia turística, conviene dejar claro quién la ofrece, dónde se desarrolla, qué incluye y cuáles son sus condiciones. Esa información debe ser precisa tanto para el viajero que visita la web como para cualquier sistema que pueda encontrarla y procesarla.

Los encabezados descriptivos, el contexto suficiente y las referencias verificables pueden facilitar la comprensión de la información. Pero no necesitamos convertir nuestros artículos en una sucesión de preguntas y respuestas ni utilizar un estilo artificial.

Google señala en su documentación sobre las funciones de IA de la Búsqueda que las prácticas SEO habituales siguen siendo relevantes. No exige optimizaciones especiales para aparecer en AI Overviews o AI Mode.

Tampoco debemos interpretar esta recomendación como una garantía de visibilidad. ChatGPT, Gemini, Perplexity y los sistemas de Google tienen mecanismos diferentes, y ningún formato editorial asegura que vayan a citar nuestro contenido.

En mi opinión, el criterio que debemos conservar es el mismo: publicar información que aporte valor, sea comprensible y pueda contrastarse.

Cuanto más conocimiento original y relevante podamos ofrecer sobre una temática, más razones tendrá nuestro contenido para resultar útil. Eso no garantiza un resultado concreto, pero sí contribuye a construir una presencia digital con mayor consistencia.

Crear buenos contenidos digitales exige criterio, no publicar por publicar

Elegir temas adecuados, crear información original, trabajar los títulos, cuidar la legibilidad, utilizar recursos visuales y medir los resultados son tareas que siguen teniendo sentido dentro del marketing de contenidos. Pero ninguna funciona de manera aislada.

Podemos tener fotografías magníficas y un texto que no resuelve las dudas del lector. También podemos disponer de un artículo muy bien estructurado que habla de un tema que no interesa a nuestros potenciales clientes.

Por eso no creo que debamos medir la calidad por la cantidad de publicaciones, las palabras escritas o las herramientas que utilizamos.

Un buen contenido digital es aquel que cumple una función útil para las personas a las que nos dirigimos y contribuye de forma coherente a nuestros objetivos.

Si quieres profundizar específicamente en cómo desarrollar publicaciones para un blog turístico, puedes continuar con mi guía sobre cómo escribir un blog de turismo y viajes.

Sobre la autora: Mabel Cajal

Profesional de marketing en turismo y consultora especializada en marketing digital, estrategia online y nuevas tecnologías aplicadas al sector turístico. Como ponente en diferentes eventos, comparto mi visión sobre la transformación digital y la adaptación de los negocios en la era de la IA. Autora del libro «Marketing turístico para las nuevas generaciones de viajeros» y en continuo modo de aprendizaje.

¡Sígueme!

4.7/5 - (7 votos)

Deja un comentario

Share via
Share via