La búsqueda visual con IA esta cambiando el sector de los viajes y la forma en que descubrimos lugares, entendemos lo que vemos y continuamos planificando un viaje. Una fotografía de una cala, un monumento, un plato o un alojamiento puede convertirse directamente en el punto de partida de una búsqueda.
El cambio va más allá de identificar una imagen. Herramientas como Google Lens y los nuevos sistemas de búsqueda multimodal permiten combinar fotografías, lenguaje natural y preguntas sucesivas. En lugar de intentar describir aquello que estamos viendo, podemos enseñárselo a la inteligencia artificial y preguntarle.
Para el viajero esto introduce una nueva secuencia: ver, identificar, preguntar, explorar, comparar y decidir.
⚡ En 1 minuto: qué está cambiando con la búsqueda visual y la IA
- La identificación visual tampoco es infalible: una imagen puede ser mal interpretada, carecer de contexto o incluso representar algo que no existe en el mundo real.
- Una imagen puede convertirse directamente en una consulta de búsqueda.
- Google Lens supera actualmente los 20.000 millones de búsquedas visuales al mes.
- La búsqueda evoluciona hacia experiencias multimodales, donde podemos combinar imágenes, texto, voz e incluso vídeo.
- Ya no solo podemos preguntar “¿qué es esto?”, sino continuar con preguntas sobre cómo llegar, qué hay cerca o qué alternativas existen.
- Para el turismo, esto conecta de una forma nueva inspiración, descubrimiento, investigación y planificación.
¿Qué es la búsqueda visual con IA?
La búsqueda visual permite utilizar una imagen como punto de partida de una búsqueda, en lugar de depender exclusivamente de palabras.
Google Lens es probablemente el ejemplo más conocido. Según Google, la herramienta se utiliza ya para más de 20.000 millones de búsquedas visuales cada mes.
Pero lo interesante no es solamente la magnitud del uso. La búsqueda visual está evolucionando desde el reconocimiento de objetos hacia la comprensión del contexto de una imagen.
La búsqueda visual es una pieza de un cambio mucho mayor en cómo está evolucionando el turista digital en la era de la IA.

Una fotografía puede contener un edificio, un paisaje, un plato, una planta, varias personas y muchos otros elementos. Los sistemas actuales pueden analizar esos componentes y relacionarlos con otras fuentes de información.
¿Cuál es la diferencia entre búsqueda por texto y búsqueda visual?
La diferencia inicial es sencilla. Búsqueda por texto: intentamos describir con palabras lo que queremos encontrar.
Hotel pequeño con piscina infinita frente al mar en una isla griega.
Búsqueda visual: mostramos una imagen y dejamos que el sistema analice lo que aparece en ella.
Subimos una fotografía de una piscina frente al mar y preguntamos dónde podría estar o qué alojamientos ofrecen algo parecido.
Pero ahora aparece un tercer modelo. Búsqueda multimodal: mostramos una imagen y, además, conversamos sobre ella.
¿Dónde está este lugar?
¿Puedo llegar sin coche?
¿Qué pueblos parecidos hay cerca?
¿Qué época del año es mejor para visitarlo?
Ese tercer paso es el que está cambiando de verdad la experiencia.
De ver una imagen a empezar un viaje
Imagina que estás viendo un vídeo en redes sociales y aparece una pequeña localidad costera que te llama la atención. No sabes cómo se llama. Hace unos años probablemente habrías buscado pistas en el texto, los comentarios o los hashtags. Ahora puedes utilizar una captura de pantalla como consulta.
Identificar un lugar que no conocemos
Google Lens permite buscar aquello que aparece en una fotografía o incluso seleccionar elementos concretos dentro de una imagen. Eso puede aplicarse fácilmente al viaje:
- identificar un monumento;
- reconocer un edificio;
- averiguar el nombre de un plato;
- localizar un paisaje;
- traducir un cartel;
- obtener información sobre aquello que estamos viendo.
La imagen deja de ser únicamente inspiración y se convierte también en una puerta de acceso a información.
Descubrir lugares parecidos
La búsqueda visual tampoco tiene que terminar identificando exactamente lo que aparece en una fotografía. Podemos utilizarla para explorar similitudes.
Por ejemplo:
Me gusta esta cala, pero quiero encontrar lugares parecidos menos concurridos.
O:
Busca pueblos con una arquitectura similar a este.
Aquí ya no estamos intentando reconocer una imagen. Estamos utilizando sus características como referencia para descubrir otras posibilidades.
Pasar de una imagen a una conversación
Google incorporó las capacidades de Lens a Modo IA para que el usuario pueda subir o fotografiar una imagen, preguntar sobre ella y continuar profundizando sobre lo que está viendo. El sistema combina comprensión visual con modelos de IA para analizar la escena, interpretar diferentes elementos y recuperar información adicional de la web.
Esta evolución es especialmente interesante para los viajes porque una imagen puede iniciar un proceso mucho más largo a partir de la identificación de dicha imagen, llegando incluso, hasta la planificación.
Es una lógica muy parecida a la que estamos viendo con ChatGPT y otros asistentes de IA para planificar viajes, pero aquí el punto de entrada no es necesariamente una pregunta escrita. Es lo que estamos viendo.
La búsqueda ya no es solo visual: es multimodal
Hablar únicamente de “búsqueda visual” empieza incluso a quedarse corto. Google define actualmente Modo IA como una experiencia en la que podemos hacer preguntas mediante texto, voz, imágenes o vídeos y continuar con preguntas relacionadas. Eso significa que las fronteras entre buscar, mirar y conversar empiezan a desaparecer.
Podemos fotografiar algo y preguntar:
¿Qué monumento es?
Después:
¿Cuál es su historia?
Y continuar:
Tengo dos horas libres. ¿Qué podría visitar andando desde aquí?
La consulta inicial era visual. El resto del proceso es conversacional.
Google ha explicado además que las consultas realizadas en Modo IA tienden a ser más largas y complejas que muchas búsquedas tradicionales, precisamente porque permiten expresar mejor el contexto y continuar refinando la necesidad.
Para el viajero esto significa que ya no necesita separar necesariamente cada necesidad en una búsqueda diferente.
¿Cómo utiliza el viajero la búsqueda visual antes y durante el viaje?
La imagen puede intervenir en diferentes momentos del recorrido.
| Momento | Cómo puede intervenir la búsqueda visual |
|---|---|
| Inspiración | Identificar un lugar descubierto en una fotografía, vídeo o publicación |
| Descubrimiento | Encontrar destinos, alojamientos o experiencias visualmente similares |
| Investigación | Preguntar qué aparece en una imagen y ampliar la información |
| Planificación | Relacionar aquello que hemos identificado con rutas, transporte, alojamiento o actividades |
| En destino | Reconocer monumentos, platos, plantas, señales, objetos o lugares |
| Decisión | Utilizar información visual y contextual para comparar alternativas |
No significa que el viajero abandone el texto, los buscadores o las plataformas tradicionales. Significa que aparece otra forma de comenzar y continuar la búsqueda.
Google Lens y Modo IA: cuando la cámara se convierte en buscador
Google Lens lleva años desarrollando la idea de “buscar lo que ves”. En 2025 Google informó de que Lens se utilizaba para más de 20.000 millones de búsquedas visuales cada mes. La evolución posterior consiste en combinar esa capacidad visual con modelos generativos y Modo IA.
Cuando el usuario sube una fotografía, el sistema puede analizar la escena, comprender diferentes objetos y realizar búsquedas para obtener contexto adicional. Después permite seguir preguntando sobre aquello que aparece en la imagen.
Google amplió además la exploración visual dentro de Modo IA para permitir iniciar búsquedas visuales y refinar los resultados mediante nuevas preguntas conversacionales.
Aplicado al turismo, el cambio puede verse de forma muy sencilla:
Antes: “¿Cómo se llama este sitio?”
Ahora: “¿Cómo se llama este sitio, cómo puedo llegar desde Bilbao, merece la pena visitarlo en octubre y qué pueblos similares hay en los alrededores?”
La cámara deja de funcionar únicamente como identificador. Empieza a convertirse en una interfaz de búsqueda.
Pinterest y el descubrimiento visual: empezar sin tener las palabras
Google no es el único ejemplo. Pinterest lleva mucho tiempo trabajando con la imagen como forma de descubrimiento. En 2025 presentó nuevas funciones de búsqueda visual basadas en modelos multimodales que permiten utilizar una imagen como punto de partida y combinar posteriormente imagen y texto para refinar aquello que se busca.
Estas funciones se lanzaron inicialmente en determinados mercados y categorías, por lo que no deben entenderse como una disponibilidad universal. Aunque el ejemplo inicial de Pinterest está muy centrado en moda y compras, la idea tecnológica es relevante para entender hacia dónde evoluciona la búsqueda: no siempre sabemos cómo describir aquello que queremos.
A veces lo vemos antes de saber cómo llamarlo. Y en turismo esto ocurre constantemente. Un paisaje, un estilo de hotel, una terraza, un mercado o una calle pueden despertar interés antes de que sepamos siquiera dónde están.
Los límites: una imagen tampoco garantiza una respuesta correcta
La búsqueda visual puede resultar muy útil, pero no convierte una fotografía en una fuente infalible.
Puede identificar incorrectamente un lugar
Dos playas pueden parecer prácticamente iguales. Un edificio puede confundirse con otro. Una fotografía tomada desde un ángulo poco habitual puede dificultar el reconocimiento.
Por eso, cuando la identificación sea importante, conviene comprobarla utilizando más de una fuente.
Una imagen puede carecer de contexto
La IA puede entender qué aparece en una fotografía y aun así equivocarse sobre:
- dónde se tomó;
- cuándo se tomó;
- si el lugar continúa abierto;
- si se puede acceder actualmente;
- cuáles son sus condiciones reales.
Reconocer correctamente un restaurante no significa conocer automáticamente su horario de hoy.
Lo que vemos puede estar manipulado o no existir
Existe además un nuevo problema. Con la expansión de la inteligencia artificial generativa, una imagen aparentemente turística puede representar un lugar modificado, exagerado o directamente inexistente. Esto no convierte la detección de imágenes generadas en la intención de este artículo, pero sí introduce una precaución nueva para el viajero: ver ya no significa necesariamente comprobar que algo existe tal como aparece representado.
¿Puede una imagen influir en qué destinos descubrimos?
La búsqueda visual no se limita a reconocer lo que aparece delante de nosotros. También selecciona resultados similares, propone alternativas y organiza opciones. Eso significa que los sistemas pueden intervenir en qué lugares alcanzan mayor visibilidad durante el proceso de descubrimiento.
Todavía debemos ser muy prudentes con las consecuencias. Que un sistema repita determinados destinos no demuestra por sí solo que vaya a provocar saturación turística física. Pero sí abre una pregunta importante: si millones de viajeros reciben repetidamente recomendaciones similares, ¿hasta qué punto los sistemas de IA pueden contribuir a concentrar la atención sobre determinados lugares y dejar otros fuera?
De mirar a decidir: cómo una imagen puede iniciar el viaje
Antes, ver una fotografía podía despertar el deseo de viajar. Ahora esa misma fotografía puede convertirse inmediatamente en una consulta, una conversación y el inicio de la planificación. Y ese cambio me parece mucho más importante que la tecnología concreta que exista detrás.
¿Qué significa este cambio para las empresas turísticas?
Para hoteles, destinos, restaurantes o empresas de actividades existe una consecuencia evidente: las imágenes forman parte del proceso mediante el cual un viajero puede descubrir y comprender una entidad turística. Pero eso no significa que exista una fórmula mágica para “optimizar para la IA visual”.
La visibilidad continúa dependiendo de un conjunto mucho más amplio de señales, fuentes e información disponible en la web. Por eso cuestiones como SEO de imágenes, datos estructurados, información de negocio o presencia digital deben analizarse dentro de una estrategia global de visibilidad y no como supuestos trucos para conseguir aparecer en sistemas de IA.
Si quieres ampliar el contexto empresarial de esta transformación, puedes consultar mi guía sobre inteligencia artificial aplicada al turismo.
Y las diferencias en la forma de adoptar estas herramientas también deben entenderse dentro de un contexto más amplio, como explico en cómo utilizan la inteligencia artificial las diferentes generaciones de viajeros.
Conclusión: cuando buscar empieza por mirar
Durante años, utilizar un buscador significaba saber qué palabras escribir. La búsqueda visual introduce otra posibilidad: enseñar aquello que estamos viendo y preguntar a partir de ahí.
Y la inteligencia artificial multimodal está llevando ese comportamiento un paso más allá, porque ya no se limita a identificar una imagen. Permite continuar conversando sobre ella, investigar, comparar alternativas y conectar lo que vemos con decisiones posteriores del viaje.
El viajero no dejará de utilizar palabras. Pero cada vez necesitará menos convertir todo lo que desea en una frase de búsqueda antes de comenzar. A veces el viaje puede empezar simplemente con una imagen.

Sobre la autora: Mabel Cajal
Profesional de marketing en turismo y consultora especializada en marketing digital, estrategia online y nuevas tecnologías aplicadas al sector turístico. Como ponente en diferentes eventos, comparto mi visión sobre la transformación digital y la adaptación de los negocios en la era de la IA. Autora del libro «Marketing turístico para las nuevas generaciones de viajeros» y en continuo modo de aprendizaje.
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