20 Ejemplos de marketing turístico con campañas creativas e inspiradoras para tu negocio

Los ejemplos de marketing turístico son útiles cuando no nos limitamos a admirar una campaña, sino que analizamos qué problema intentaba resolver, qué estrategia utilizó y qué resultados podemos demostrar.

En esta selección encontrarás 20 campañas reales de destinos y marcas turísticas, desde Finlandia, Noruega o Andalucía hasta acciones de Copenhague, Tasmania, Viena o Nueva Zelanda. Además de explicar en qué consistió cada una, analizo qué idea de marketing hay detrás y qué podemos aprender sin caer en el error de copiarla.

Al final encontrarás también 7 preguntas para analizar cualquier caso de marketing turístico y distinguir una campaña creativa de una campaña realmente útil para los objetivos de una empresa o destino.

Ejemplos de marketing en turismo

Marketing turístico: ejemplos de campañas para inspirarse en turismo

El marketing aplicado al turismo está lleno de campañas capaces de enseñarnos algo: cómo diferenciar un destino, convertir un atributo en una experiencia, involucrar a la población local o utilizar la creatividad para llamar la atención sin caer en los mensajes de siempre.

Los siguientes ejemplos son muy distintos entre sí, pero todos tienen algo en común: detrás de la idea llamativa existe una decisión de marketing que merece la pena analizar.

Ejemplos de marketing turístico enfocados a la promoción de destinos

1. Alquila un Finlandés, un buen ejemplo de marketing turístico

En 2019, Finlandia volvía a ocupar el primer puesto del World Happiness Report. Visit Finland decidió aprovechar ese reconocimiento de una forma mucho más interesante que limitarse a utilizarlo en un eslogan.

Así nació Rent a Finn, una de esas estrategias de marketing turístico capaces de transformar un atributo del país en una experiencia. Ocho finlandeses se convirtieron en Happiness Guides para recibir a viajeros internacionales y enseñarles su forma de relacionarse con la naturaleza, relajarse y disfrutar de una vida más sencilla.

La campaña consiguió convertir algo tan abstracto como “Finlandia es el país más feliz del mundo” en algo que el visitante podía experimentar personalmente.

Y la repercusión fue importante. El informe de resultados de Visit Finland registra 627 publicaciones sobre Rent a Finn, un valor de publicity estimado en 5,5 millones de euros y señala que más del 90 % del tráfico recibido por la web de la campaña procedió de la visibilidad en medios.

Lo interesante de este caso: Visit Finland no se limitó a comunicar un atributo del destino. Lo convirtió en una experiencia protagonizada por sus propios habitantes.

2. Noruega y las ovejas, simpático ejemplo de marketing turístico

¿Cómo puedes enseñar los paisajes de Noruega sin hacer otro vídeo turístico lleno de fiordos, montañas y planos de dron?

Visit Norway encontró una respuesta bastante peculiar: dejar que fueran las propias ovejas las que enseñaran el país.

Para la campaña Sheep with a View, cuatro ovejas de distintas zonas de Noruega se convirtieron en protagonistas y fueron equipadas con cámaras para mostrar el territorio desde su particular punto de vista.

La idea tenía además una relación directa con la realidad del país. Cada verano, millones de ovejas pastan libremente por montañas, fiordos y otros espacios naturales noruegos. La campaña aprovechó esa característica para presentar naturaleza, cultura y estilo de vida a través de unos “influencers” que difícilmente podía copiar otro destino.

La agencia responsable de Sheep with a View explica que el objetivo era precisamente mostrar la amplitud de Noruega como destino —naturaleza, cultura, gastronomía y estilo de vida— utilizando a cuatro ovejas como hilo conductor. La campaña obtuvo además premios por su utilización de las redes sociales.

Lo interesante de este caso: utilizó un elemento auténtico y cotidiano del territorio para crear una forma de contar el destino reconocible, simpática y difícilmente intercambiable con la de otro país.

Super originales ejemplos de marketing en turismo

3. The Village-Phone promotion de Tschlin, campaña de marketing turístico.

Tschlin es un pequeño pueblo de los Grisones suizos que tenía algo aparentemente poco espectacular para promocionar: tranquilidad. En lugar de limitarse a decirlo, Graubünden Tourism decidió demostrarlo.

La campaña The Village Phone Promotion instaló un teléfono en la plaza del pueblo y publicó su número para que cualquier persona pudiera llamar. La promesa era sencilla: Tschlin era tan tranquilo que cuando sonara el teléfono, los habitantes lo escucharían desde cualquier punto del pueblo y alguno acudiría a contestar.

Si nadie conseguía llegar a tiempo, la persona que había llamado podía ganar unas vacaciones.

La propia página web permitía seguir lo que ocurría en la plaza, de modo que una llamada de alguien situado a cientos o miles de kilómetros terminaba provocando una interacción real con los vecinos.

El Art Directors Club of Europe documenta la campaña, creada por Jung von Matt/Limmat para Graubünden Tourism, y explica precisamente que la idea partía de convertir la extraordinaria tranquilidad de Tschlin en una demostración pública.

Lo interesante de este caso: no dijeron simplemente “Tschlin es tranquilo”. Diseñaron una acción para que cualquiera pudiera comprobar esa promesa por sí mismo.

4. KLM y la cena de Navidad, más marketing turístico con otro ejemplo

Un aeropuerto puede estar lleno de miles de personas y, al mismo tiempo, ser un lugar bastante solitario. Especialmente en Navidad, cuando muchos viajeros pasan horas esperando una conexión mirando el móvil, leyendo o comiendo solos.

KLM aprovechó esa situación para crear Bonding Buffet en el aeropuerto de Schiphol.

La aerolínea instaló una mesa con una cena navideña suspendida a varios metros de altura. Alrededor colocó veinte asientos. Cada vez que alguien se sentaba, la mesa descendía un poco; pero solo llegaba hasta los viajeros cuando todos los asientos estaban ocupados.

El mecanismo obligaba a personas que no se conocían a colaborar para conseguir algo que ninguno podía lograr individualmente: sentarse juntos a cenar.

KLM convirtió así en una experiencia física una idea muy vinculada a una compañía aérea: conectar personas.

La propia aerolínea incluye Bonding Buffet entre sus campañas premiadas y documenta que recibió uno de los Bronze Lamp Awards de ADCN.

Lo interesante de este caso: la marca no necesitó decir “KLM conecta personas”. Diseñó una situación en la que las personas tenían que conectarse para que la experiencia pudiera ocurrir.

El turismo cinematográfico como herramienta de marketing turístico: ejemplos.

5. Irlanda, Juego de Tronos y los pubs irlandeses.

Una tormenta derribó varios árboles de The Dark Hedges, uno de los paisajes de Irlanda del Norte vinculados a Game of Thrones. Lo que podía haberse quedado simplemente en una pérdida se convirtió en materia prima para una campaña turística.

La madera recuperada se utilizó para crear diez puertas talladas, cada una inspirada en acontecimientos y símbolos de un episodio de la sexta temporada de la serie.

Las puertas se instalaron en pubs y hoteles de Irlanda del Norte, muchos de ellos próximos a localizaciones de rodaje. Así nació Doors of Thrones, una ruta que invitaba a los seguidores de la serie a desplazarse por diferentes lugares del territorio en busca de las diez puertas.

Posteriormente se creó incluso un Journey of Doors Passport para que los visitantes pudieran recorrerlas y conseguir un sello en cada establecimiento.

Los resultados publicados por Tourism Northern Ireland sobre Doors of Thrones muestran la dimensión de la acción: la campaña alcanzó a 126 millones de personas, sus vídeos sumaron 17 millones de visualizaciones y la cobertura obtenida fue valorada en más de 17,5 millones de libras.

Lo interesante de este caso: aprovechar el éxito de una serie no sirvió únicamente para promocionar una localización famosa. La campaña creó un recorrido capaz de distribuir a los visitantes por diferentes establecimientos y puntos del territorio.

https://youtu.be/95nrOw_mbno

Campaña de turismo cooperativo, base del marketing turístico (Ejemplo)

6. Faroe Islands- Closed for maintenance

Las Islas Feroe estaban viendo cómo el crecimiento de visitantes empezaba a ejercer presión sobre algunos de sus espacios naturales más populares. Su respuesta fue bastante poco convencional.

En 2019 lanzaron Closed for Maintenance, Open for Voluntourism. Durante un fin de semana de abril, once lugares turísticos seleccionados cerraron temporalmente para los visitantes convencionales y se abrieron a voluntarios internacionales dispuestos a colaborar con los habitantes de las islas.

Los trabajos incluían reparar y mejorar senderos, instalar señalización, construir miradores y realizar otras actuaciones destinadas a proteger los espacios naturales. No se trataba, por tanto, de cerrar todas las atracciones, museos y parques de las Feroe.

Visit Faroe Islands explica en su página oficial sobre Closed for Maintenance que la primera edición afectó a once lugares y que, tras la buena acogida de la iniciativa, el proyecto se ha repetido y ampliado cada año. De hecho, continúa activo y ha celebrado nuevos proyectos también en 2026.

Los voluntarios asumen el desplazamiento hasta las islas, mientras que la organización proporciona alojamiento y comida durante los días de trabajo.

Lo interesante de este caso: el visitante deja temporalmente de ser únicamente consumidor del destino para convertirse en parte activa de su conservación.

14 Ejemplos de campañas de marketing turístico para profundizar más

7. “Is it even a city?”: Oslo utiliza la ironía para diferenciarse

¿Y si para promocionar una ciudad empiezas diciendo que quizá ni siquiera merezca llamarse ciudad?

Eso es lo que hizo VisitOSLO con “Is it even a city?”. En la campaña, un residente llamado Halfdan recorre Oslo mientras cuestiona con bastante ironía algunos de sus principales atractivos: apenas hay colas, la ciudad es pequeña, se puede ir andando a muchos sitios y es fácil encontrar tranquilidad.

En lugar de intentar competir con otras capitales utilizando los típicos superlativos, Oslo convirtió algunas de sus diferencias en la propia propuesta de valor.

La campaña obtuvo repercusión internacional y apareció en medios y publicaciones especializadas de numerosos países. VisitOSLO mantiene incluso un registro de la cobertura conseguida.

Lo interesante de este caso: diferenciar un destino no siempre consiste en decir que es mejor. A veces consiste en tener suficientemente clara su personalidad como para dejar de hablar igual que los demás.

8. No Drama: Suiza convierte la tranquilidad en una ventaja

Roger Federer llama a Robert De Niro para convencerle de participar en una película sobre Suiza. El problema es que De Niro no encuentra allí suficiente drama para protagonizarla.

De esa idea aparentemente absurda nació No Drama, una campaña de Switzerland Tourism que convirtió precisamente la tranquilidad del país en su argumento publicitario.

En lugar de describir paisajes, montañas y lagos de la forma habitual, la campaña construyó una historia alrededor de una característica mucho más emocional: unas vacaciones sin demasiado drama.

Según Switzerland Tourism, el vídeo llegó a alcanzar 72,5 millones de visualizaciones y 7,6 millones de interacciones, además de una enorme repercusión mediática internacional.

Lo interesante de este caso: incluso un atributo aparentemente poco espectacular puede convertirse en un poderoso elemento de posicionamiento cuando encontramos una historia capaz de hacerlo memorable.

9. Andalusian Crush: Andalucía apuesta por el impacto emocional

Andalucía es un destino suficientemente conocido como para no necesitar explicar constantemente dónde está la Alhambra, cómo son sus playas o qué se come allí.

Con Andalusian Crush, la Junta de Andalucía decidió alejarse de parte de los códigos tradicionales de la publicidad turística y construir una comunicación mucho más emocional.

La campaña presenta Andalucía como un destino cuya cultura, arte, música, historia y forma de vida pueden producir un verdadero impacto en quien lo visita.

La Junta informó de 2.800 millones de impactos de comunicación en todo el mundo, especialmente en mercados americanos y asiáticos. Ese dato mide exposición de la campaña; no significa que haya generado 2.800 millones de turistas ni demuestra por sí solo su efecto sobre las llegadas.

Lo interesante de este caso: incluso una marca turística muy consolidada necesita evolucionar. Ser conocido no significa que puedas contar siempre la misma historia.

10. Can’t Skip Portugal: una campaña pensada para el entorno digital

En 2017 Turismo de Portugal lanzó Can’t Skip Portugal exclusivamente en medios digitales de veinte mercados estratégicos.

La idea giraba alrededor de una premisa sencilla: Portugal era un destino que no se podía seguir dejando para después porque ofrecía demasiado por ver, probar, sentir y experimentar.

Según Turismo de Portugal, se convirtió en su campaña más vista hasta aquel momento, con más de diez millones de visualizaciones. Aunque se lanzó inicialmente en veinte países, su difusión orgánica terminó llegando a más de 200.

Lo interesante de este caso: no consistió simplemente en adaptar una campaña convencional a internet. Se diseñó desde el principio pensando en cómo circulan y se comparten los contenidos en un entorno digital.

11. Dundee: Australia disfrazó una campaña turística de película

Durante la Super Bowl de 2018 comenzaron a aparecer imágenes de lo que parecía ser una nueva película protagonizada por personajes relacionados con Crocodile Dundee.

Pero la película no existía. Era en realidad Dundee, una campaña de Tourism Australia destinada al mercado estadounidense.

La campaña utilizó el formato de un tráiler cinematográfico, actores conocidos y una narrativa de entretenimiento antes de revelar que todo aquello era una enorme promoción de Australia.

Los resultados publicados por Tourism Australia son especialmente interesantes: más de 102 millones de visualizaciones en redes sociales, 367.000 leads generados desde Australia.com y un aumento del 30 % en las ventas al trade vinculadas a la campaña.

Lo interesante de este caso: primero captaron la atención con entretenimiento y solo después revelaron el mensaje comercial. El destino dejó durante unos minutos de parecer un anunciante.

12. Starring GREAT Britain: convertir películas y series en viajes reales

Una película o una serie puede generar deseo por conocer un lugar, pero el reto turístico está en transformar ese deseo en una decisión de viaje.

VisitBritain está utilizando precisamente ese mecanismo mediante Starring GREAT Britain, una campaña que aprovecha películas y series rodadas o ambientadas en Gran Bretaña para mostrar al visitante los lugares reales que puede descubrir.

El proyecto no se queda únicamente en la comunicación. Se conecta con mapas, itinerarios, productos turísticos y acciones con el sector para intentar transformar el interés cinematográfico en visitas.

Y aquí sí encontramos un dato especialmente relevante: VisitBritain estima que durante sus primeros seis meses la campaña generó 217 millones de libras de gasto adicional de visitantes, equivalentes a unas 20 libras adicionales por cada libra invertida.

Lo interesante de este caso: el cine deja de ser simplemente una herramienta de notoriedad cuando consigue conectar inspiración → localización → itinerario → experiencia turística.

13. UnArtificial Art: utilizar la IA para llevar al viajero hacia el arte real

Viena aprovechó el auge de las imágenes generadas mediante inteligencia artificial para hacer algo bastante inteligente: utilizarlas para llamar la atención sobre obras de arte que existen desde mucho antes que la IA.

En UnArtificial Art, Vienna Tourist Board reinterpretó mediante IA obras de Gustav Klimt y Egon Schiele.

Pero el mensaje de la campaña era justamente el contrario de sustituir el arte original: “See the art behind AI art in Vienna”.

Las imágenes generadas servían como reclamo para despertar la curiosidad y llevar al público hacia las obras reales que podían contemplarse en Viena.

Es también un ejemplo de cómo la inteligencia artificial aplicada al marketing turístico puede utilizarse como recurso creativo sin convertir la tecnología en el producto principal.

Lo interesante de este caso: la tecnología no necesita convertirse en el producto. La IA genera curiosidad; la experiencia que se quiere vender continúa siendo visitar Viena y contemplar el arte original.

14. CopenPay: Copenhague recompensa al turista que contribuye al destino

¿Y si un destino recompensara al visitante no solo por gastar dinero, sino también por hacer algo positivo durante su estancia?

Eso es lo que propone CopenPay. Wonderful Copenhagen comenzó el proyecto en 2024 ofreciendo experiencias y recompensas a viajeros que realizaban determinadas acciones: utilizar la bicicleta, desplazarse de forma más responsable, recoger residuos o participar en actividades beneficiosas para la ciudad.

El piloto tuvo continuidad y el modelo se ha ido ampliando. Wonderful Copenhagen informa actualmente de más de 30.000 participantes, más de 100 socios locales y un 98 % de participantes dispuestos a recomendar la iniciativa.

Lo interesante de este caso: el marketing deja de limitarse a atraer visitantes y comienza a intentar orientar también la forma en que se relacionan con el destino.

15. Palau Pledge: el visitante asume un compromiso con el lugar que visita

Palau fue mucho más lejos. En vez de limitarse a pedir a los turistas que respetaran el destino mediante carteles o campañas informativas, convirtió ese compromiso en parte de la propia experiencia de entrada al país.

Con Palau Pledge, los visitantes se comprometen a actuar de manera responsable con el medioambiente y la cultura de las islas.

El propio compromiso fue desarrollado con participación de niños de Palau y está integrado en los procedimientos de entrada al país. La iniciativa ha superado los 1,3 millones de compromisos registrados.

Lo interesante de este caso: un destino también puede utilizar su comunicación para explicar qué tipo de visitante quiere recibir y qué relación espera que mantenga con el lugar.

16. Odd Jobs: Tasmania convierte la temporada baja en producto

Uno de los grandes problemas de muchos destinos turísticos es conseguir demanda fuera de temporada. Tasmania decidió no esconder su invierno, sino convertirlo en parte de la propuesta.

Dentro de su estrategia Off Season, Tourism Tasmania lanzó Odd Jobs, una iniciativa que invitaba a los viajeros a sustituir temporalmente su trabajo habitual por peculiares “trabajos” y experiencias invernales en la isla.

La campaña recibió más de 10.600 candidaturas, consiguió cerca de 4.700 nuevas suscripciones a la newsletter de Discover Tasmania y generó más de 1.200 apariciones en medios y redes sociales durante su lanzamiento.

Lo interesante de este caso: en lugar de luchar contra una temporada considerada débil, Tasmania la convirtió en parte del producto y de la historia que quería contar.

17. Your Swedish Island: Suecia transforma el aislamiento en una nueva forma de lujo

¿Qué significa hoy tener unas vacaciones de lujo? Visit Sweden planteó una respuesta bastante diferente a hoteles de cinco estrellas o servicios exclusivos.

En 2026 lanzó Your Swedish Island, ofreciendo a viajeros internacionales la posibilidad de conseguir durante un año el derecho de uso de una de cinco islas suecas.

La campaña buscaba relacionar Suecia con otra idea de lujo: naturaleza, silencio, espacio, sencillez y desconexión.

La respuesta fue considerable: Visit Sweden recibió 2.242 candidaturas procedentes de 100 países.

Lo interesante de este caso: el marketing también puede reinterpretar conceptos conocidos. Aquí el lujo ya no es acumulación, sino acceso a algo que cada vez resulta más escaso: tranquilidad y espacio propio.

18. OutHorse Your Email: Islandia convierte la desconexión en experiencia

Visit Iceland detectó un problema que probablemente reconoce cualquiera que haya intentado desconectar durante unas vacaciones: seguir pendiente del correo electrónico del trabajo.

Su respuesta fue OutHorse Your Email.

La propuesta permitía seleccionar un caballo islandés para que “escribiera” respuestas automáticas utilizando un gigantesco teclado mientras el viajero disfrutaba de sus vacaciones.

La acción es divertida, pero detrás del humor hay una promesa muy clara: dejar la pantalla, desconectar del trabajo y reconectar con la naturaleza islandesa.

Lo interesante de este caso: una buena acción de marketing puede convertir un beneficio bastante abstracto —desconectar— en una imagen y una experiencia que cualquiera recuerda.

19. Good Morning World: Nueva Zelanda pone a sus habitantes delante de la cámara

Los paisajes son uno de los grandes activos turísticos de Nueva Zelanda, pero Tourism New Zealand decidió que también quería enseñar a las personas que viven en ellos.

Así nació Good Morning World, una campaña de un año en la que habitantes reales daban los buenos días desde distintos rincones del país.

La producción generó 368 piezas de contenido, participaron más de 400 neozelandeses y estuvieron representadas todas las regiones. En apenas 80 días, el contenido había superado los ocho millones de visualizaciones.

Tourism New Zealand explicaba el cambio como una evolución desde mostrar únicamente el paisaje hacia contar conjuntamente las personas y el lugar.

Lo interesante de este caso: los habitantes no son únicamente figurantes en una campaña turística. Pueden convertirse en una parte fundamental de la identidad y la experiencia que el destino quiere transmitir.

20. Unrating Vienna: Viena convierte las malas opiniones en campaña

Las opiniones online tienen una enorme influencia sobre dónde comemos, qué hotel reservamos o qué lugares decidimos visitar. Vienna Tourist Board decidió darle la vuelta a esa lógica con Unrating Vienna.

La campaña mostraba imágenes atractivas de Viena acompañadas por opiniones negativas reales de usuarios: críticas aparentemente absurdas sobre lugares y experiencias que muchas otras personas considerarían maravillosas.

El objetivo era cuestionar hasta qué punto dejamos que rankings, puntuaciones y comentarios de desconocidos determinen lo que nos va a gustar antes incluso de experimentarlo. Las opiniones utilizadas estaban basadas en reseñas reales.

Lo interesante de este caso: una crítica no siempre tiene que esconderse. Con suficiente personalidad de marca puede utilizarse para defender una idea mucho más poderosa: viajar también significa formar tu propia opinión.

7 preguntas para analizar un caso de marketing turístico

Después de ver estos 20 ejemplos, hay una conclusión importante: una campaña llamativa, viral o premiada no es necesariamente una campaña cuya eficacia podamos demostrar.

Un vídeo puede conseguir millones de visualizaciones y no sabemos si generó más reservas. Una campaña puede aparecer en cientos de medios y no disponer de datos que permitan relacionarla con un aumento de visitantes. Y, al contrario, una acción menos espectacular puede haber cambiado comportamientos, reducido la estacionalidad o generado resultados económicos medibles.

Por eso, cuando analizo un caso de marketing turístico, me parece más útil hacerme estas siete preguntas.

1. ¿Qué problema quería resolver?

Antes de valorar la creatividad, debemos entender qué problema existía.

No es lo mismo una campaña diseñada para conseguir notoriedad que otra creada para reducir la estacionalidad, cambiar la imagen de un destino, dispersar visitantes, mejorar su comportamiento o aumentar las reservas.

Por ejemplo:

  • Odd Jobs responde a un problema de temporada baja.
  • CopenPay intenta influir en el comportamiento del visitante.
  • Doors of Thrones aprovecha una gran notoriedad previa para distribuir al viajero por distintos lugares.
  • Andalusian Crush trabaja el posicionamiento de una marca turística ya muy conocida.

Si no entendemos el problema inicial, resulta difícil juzgar si la solución tenía sentido.

2. ¿Qué objetivo perseguía realmente?

Problema y objetivo están relacionados, pero no son exactamente lo mismo.

Una campaña puede buscar alcance, notoriedad, consideración, tráfico web, leads, reservas, gasto turístico, cambio de comportamiento o reposicionamiento de marca.

Y aquí conviene no mezclar métricas.

Tener 20 millones de visualizaciones no significa haber generado 20 millones de viajes. Conseguir miles de candidaturas tampoco equivale directamente a aumentar ingresos turísticos.

Por eso, antes de decir que una campaña “funcionó”, hay que preguntarse: ¿funcionó para qué?

3. ¿Cuál fue la idea principal?

Las campañas que recordamos suelen poder explicarse de manera bastante sencilla.

Finlandia convirtió la felicidad en una experiencia. Oslo utilizó sus aparentes debilidades como argumento. Tasmania convirtió el invierno en producto. Islandia puso caballos a contestar correos electrónicos. Palau transformó la llegada del turista en un compromiso con el destino.

La pregunta aquí es:

¿Existe una idea central clara o simplemente estamos ante una sucesión de anuncios y acciones?

Una buena ejecución puede llamar la atención durante un tiempo. Una buena idea ayuda además a entender qué quiere representar la marca turística.

4. ¿Qué papel tuvo el viajero?

Este punto me parece especialmente interesante porque muchas de las campañas anteriores no tratan al viajero únicamente como receptor de publicidad.

En algunos casos observa. En otros participa. Y en otros se convierte directamente en parte de la acción.

En Rent a Finn, el visitante vive la propuesta de felicidad. En CopenPay, su comportamiento forma parte del proyecto. En Palau Pledge, acepta un compromiso. En Closed for Maintenance, pasa de turista a colaborador del destino.

Preguntarnos qué tiene que hacer el viajero ayuda a distinguir una campaña puramente comunicativa de otra que modifica o crea una experiencia turística.

5. ¿Qué resultados conocemos?

Aquí empieza la parte en la que debemos ser especialmente cuidadosos.

Los resultados publicados pueden ser de tipos muy diferentes:

Resultados de comunicación: visualizaciones, alcance, apariciones en medios, interacciones.

Resultados de respuesta: tráfico web, suscripciones, solicitudes, leads o participación.

Resultados turísticos o económicos: reservas, gasto, ventas, visitantes adicionales o retorno de la inversión.

Resultados de comportamiento: uso de bicicleta, dispersión de visitantes, participación en actividades responsables u otros cambios observables.

Cuanto más cerca esté el indicador del objetivo original, más útil será para valorar realmente el caso.

6. ¿Qué podemos afirmar realmente con esos resultados?

Esta pregunta es distinta de la anterior y para mí es una de las más importantes. Si una campaña consiguió 100 millones de visualizaciones, podemos afirmar que tuvo una gran difusión.

Pero no podemos afirmar automáticamente que esas visualizaciones provocaron un determinado número de viajes.

Si un organismo turístico calcula gasto incremental o retorno de la inversión mediante una metodología propia, tenemos una evidencia más próxima al impacto económico, aunque también debemos entender cómo se obtuvo esa estimación.

Por eso intento separar siempre: lo que sabemos, lo que podemos inferir razonablemente, y lo que simplemente no podemos demostrar con los datos publicados.

Esta diferencia evita convertir cualquier cifra grande en una supuesta prueba de éxito.

7. ¿Qué puede aprender otra empresa o destino de este caso?

Esta es probablemente la pregunta más útil. Copiar una campaña famosa suele tener poco sentido. Si otro destino pusiera caballos a escribir correos electrónicos, probablemente conseguiría una versión peor de la campaña de Islandia.

Lo que sí podemos trasladar es la lógica que existe detrás de la idea.

  • De OutHorse Your Email podemos aprender a convertir un beneficio abstracto en una experiencia visual.
  • De Unrating Vienna, a utilizar una aparente debilidad para reforzar posicionamiento.
  • De Odd Jobs, a transformar un problema de estacionalidad en producto.
  • De CopenPay, a pensar el marketing turístico también como herramienta para orientar determinados comportamientos.
  • Y de Dundee, que a veces puede ser más efectivo entretener primero y revelar después quién está detrás del mensaje.

La pregunta correcta no es, por tanto, “¿cómo puedo copiar esta campaña?”, sino: ¿qué principio de marketing puedo adaptar a mi propio destino, empresa o situación?

Qué podemos aprender de estos ejemplos de marketing turístico

Los 20 casos anteriores demuestran que no existe una única fórmula para hacer buen marketing turístico.

Algunas campañas parten de un gran presupuesto y otras de una idea sencilla. Algunas buscan notoriedad; otras quieren cambiar comportamientos o combatir la estacionalidad. En unas conocemos resultados económicos y en otras solo podemos comprobar su alcance o repercusión.

Por eso, cuando utilizamos ejemplos como inspiración, conviene separar la creatividad de la evidencia.

Una campaña puede ser brillante desde el punto de vista creativo y disponer de pocos datos públicos sobre su impacto comercial. Otra puede resultar menos espectacular y, sin embargo, responder con mucha precisión a un problema concreto del destino.

Los ejemplos sirven para aprender, pero después hay que convertir ese aprendizaje en decisiones propias: qué problema queremos resolver, qué objetivo perseguimos, qué estrategia tiene sentido y cómo vamos a medirla. Ese trabajo pertenece ya al plan de marketing turístico.

Y tampoco debemos confundir los casos que han funcionado en el pasado con lo que necesariamente funcionará mañana. El comportamiento del viajero, los canales y la tecnología siguen cambiando, por lo que también conviene observar las tendencias del marketing turístico y decidir cuáles tienen sentido para cada negocio o destino.

¿Qué te parecen estos ejemplos de marketing turístico?

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3 comentarios en «20 Ejemplos de marketing turístico con campañas creativas e inspiradoras para tu negocio»

  1. Gracias por esta complicación tan fantástica de casos de éxito. Lo voy a compartir con la esperanza de que resulte inspirador para la industria turística en estos momentos de desafío.

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